6 errores que cometen los padres para que sus hijos no lean

Esto eso pues muy fácil. En muchas ocasiones lo único que tenemos que cambiar nuestra estrategia como padres, porque nosotros sin darnos cuenta cometemos algunos errores que pueden llevan a que nuestros hijos no se conviertan en esos pequeños grandes lectores que nosotros queremos.

¿Qué puedo hacer para que mi hijo lea?

Estos son 6 errores de estrategia que cometemos los padres:

  1. No darle a nuestros hijos los libros que nos gustan a nosotros. En ocasiones los padres nos empeñamos en darle a los niños esos libros que tanto nos gusta a nosotros cuando éramos pequeños. O es el libro que ha leído el hijo del vecino y que le ha tenido cautivado una semana o esos libros están de moda. No, tenemos que dejar que nuestros hijos escojan sus propios libros, sus propios cuentos, esos que son acordes a sus gustos.
  2. No acercar los libros a los niños. Se debe crear una pequeña biblioteca en la habitación del Niño, no hace falta que sea grande, simplemente poner unas cuantas estanterías o cuentos para niños a su alcance que ellos puedan tocar, sacar, jugar, un pequeño rincón de lectura.
  3. Los libros no tienen que ser una obligación. Si los niños asocian la hora de la lectura con los deberes o les imponemos una hora de lectura al día o un mínimo de libros que han de leer , ellos entienden esto como una obligación, como una tarea más que hacer y al final les aburrir. Los libros tienen que ser placer, diversión, fantasía.
  4. ¿Los padres leen habitualmente en casa? ¿tus hijos te suelen ver con un libro entre las manos? Si le estas pidiendo a tu hijo que lea porque es fantástico, lo mínimo que puedes hacer es dar ejemplo. No podemos pedir a nuestros hijos que se convierten en habidos lectores si nosotros no lo seamos. Nuestros hijos nos imitan.
  5. Asociar el tiempo libre y de ocio con momentos de televisión o jugar con la tablet. A los padres muchas veces nos es mucho más cómodo encender la TV que hace que nuestros hijos se queden hipnotizados. La tablet también atrae poderosamente la atención. Pero eso deja poco espacio a los libros. Por lo tanto también tenemos que asociar ese tiempo de ocio a los queridos libros.
  6. En ocasiones el exceso de tareas, deberes y extraescolares hace que la agenda de nuestros hijos no quepa nada más. No tienen tiempo para jugar, por lo tanto tampoco tienen tiempo para leer. Lo que tenemos que hacer es revisar la agenda apretada y descargarla de obligaciones. Dejarles que tenga más tiempo para jugar e incluso para aburrirse, porque del aburrimiento salen grandes ideas.