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¿Cuánto debo ahorrar para mi jubilación?

febrero 22, 2018

Para saber cuánto se debe ahorrar para mantener el nivel de vida al jubilarse es importante en cada caso particular hacer un análisis específico e individualizado de lo que se pretende conseguir. Situación personal y entorno son factores determinantes para concretar el plan de pensiones que más le puede convenir.

Si después de darle muchas vueltas ha decidido por fin comenzar a pensarse en serio lo de su jubilación, debe saber que hay una serie de factores determinantes para sus ahorros.

Los entendidos señalan que es importante trazar una estrategia, y llevarla a cabo, y no dedicarse simplemente a aportar cantidades cada determinado plazo de tiempo.

Aunque a algunos les pueda parecer una pérdida de tiempo, antes de arrancar es fundamental, para la buena marcha del plan de ahorro, pararse a pensar y estudiar dos tipos de factores: los personales y los del entorno.

Sobre los primeros, la persona interesada en el plan de ahorro tiene control ya que son de carácter privado. Entre ellos destacan la edad, el estado civil, la situación financiera y el perfil del inversor.

Los segundos, por su parte, necesitan un análisis más detenido porque se escapan de la voluntad del inversor y son comunes a un grupo de personas que se encuentran en el mismo lugar y en el mismo momento.

Entre ellos se encuentran la inflación, los niveles de rentabilidad, el grado de cobertura de la Seguridad Social, la oferta de los productos financieros del mercado y las expectativas y evolución de los mercados financieros.

El jubilado debe ser previsor

Uno de los primeros factores personales que hay que analizar es la relación entre la edad en que se comienza el plan de ahorro y la edad de jubilación, para así tomar conciencia de la duración del mismo. Se trata de una inversión como cualquier otra, cuyo objetivo es construir un patrimonio para completar las coberturas públicas.

También dentro de los factores personales hay que estudiar el estado civil y el número de hijos. Este factor influye en las coberturas que se deben contratar para asegurar el futuro de las personas dependientes del titular del plan, en caso de que ocurra cualquier desgracia. Como ejemplo, se puede utilizar el de una persona de la que depende una familia.

En este caso, debería pensar en un producto orientado a proteger el capital necesario para que la familia salga adelante, aún cuando éste no se tenga todavía. En este sentido, un seguro de vida riesgo –cuenta con cobertura de fallecimiento- es un buen instrumento de previsión.

El capital asegurado podría ir reduciéndose en el futuro, a medida que se acumule un capital financiero real o a medida que dejan de ser tan patentes las necesidades familiares.

¿Conservador o agresivo?

Es importante no perder de vista la situación financiera personal para así estimar el capital que se pretende alcanzar a la conclusión del plan, así como la cuantía de las aportaciones que se pueden realizar a lo largo de los años. La estrategia de inversión a seguir, más o menos arriesgada, hay que estudiarla.

Un horizonte a largo plazo ofrece la posibilidad de que el ahorrador sea más agresivo con sus inversiones y, por lo tanto, pueda obtener finalmente mayor rentabilidad.

Los analistas suelen aconsejar invertir en bolsa si uno de los objetivos del inversor es maximizar la rentabilidad, ya que en una situación normal de los mercados, la renta variable es más rentable que la renta fija en el largo plazo.

Además de estos factores personales, tampoco se pueden perder de vista los del entorno que influirán decisivamente en la evolución del plan de ahorro. Así, el nivel de cobertura de la Seguridad Social hay que estudiarlo ya que marca el grado de complementariedad del plan de ahorro personal.

Por descontado, es fundamental analizar la oferta de productos y mercados financieros existentes y escoger el que mejores características ofrezca según cada caso.